El mañana te enseña lo que hoy no comprendes

Tantas veces he dicho:  – esto no me lo merecía, ¿por qué sólo a mí me suceden estas cosas? – en ese momento siento que si existe una nube de azufre seguramente está posada sobre mí, me contento pensando en la frase “todo sucede por algo” y aunque no encuentro ninguna revelación por el momento, me aferro a ese pensamiento.
 Pasan los días y luego los meses, la nube sigue cargándose y trato de desenmarañarla, – ¿encontrar la respuesta ahora  es posible? – , claro que no, si la tormenta en lugar de pasar ha tomado vuelo.
“Paciencia algún día va a parar y algo me va a enseñar” – pienso una y otra vez – bueno mientras tanto necesito hallar pilares que me sostengan, busco dentro de mí y veo que mi parte espiritual no es lo suficientemente fuerte, -“Vaya con qué facilidad he renunciado a la fe”, siempre que las cosas empiezan a ir bien decido andar a mi deriva – quizás es por eso que las cosas se han desorientado, andar por la vida en la dirección que te lleve el viento es un tanto temerario, descubro ahí una pequeña pista, uno de los posibles motivos que deseo tanto comprender.
 Una mente ocupada es la mejor de las soluciones para el desasosiego, consciente de que debo ocupar  mi cabeza con pensamientos constructivos me sumerjo en la lectura, en descubrir por ese medio cómo puedo aumentar mi fe, presiento que de ello cosas buenas pueden venir. Siento que debo ocupar mi tiempo en actividades, estar en movimiento constante es un buen anestésico, decido retomar mi tratamiento de salud, después de todo tengo el tiempo del mundo para seguir a rajatabla cualquier instrucción, y por las noches mejor un poco de gimnasio y así contribuyo a mi salud, que claro, sin una buena dieta no tendría resultado así que por qué no hacer el combo completo y optimizar el tiempo, en lugar de hacerlo por etapas, hacerlo todo de una buena vez.
Todo marcha según el plan de “ocupar mi tiempo” que había trazado, todo estaba en la lista de “cosas que debo hacer en el 2016” – confieso que los últimos cuatro años contaban con los mismos items pero ningún check los acompañaba, sólo una cosa no estaba en mis planes y aun consciente de lo que me perjudicaba, simplemente dejar de fumar no era negociable sin embargo gracias a una emboscada de mi familia me vi entre la espada y la pared, y es que simplemente no podía continuar con ningún tratamiento si no dejaba a este fiel compañero. Dejarlo no fue nada fácil y es que ¿cómo curas la ansiedad que ya tenías con más ansiedad?, realmente suena ilógico aunque si nos apegamos a la aritmética dos negativos dan positivo, decidí intentarlo, después de todo ya me hice a la idea de experimentar todos los cambios de una sola vez.
Los problemas no solo seguían, cambiaban su aspecto y se presentaban con otra dimensión, simplemente sabía que yo no estaba inteligenciada para comprenderlos ni siquiera para experimentarlos, pero tenía demasiadas cosas en las que debía concentrarme. Me ví en varias ocasiones con un cigarrillo en los labios y con un encededor a punto de candelillar – por cada exhalada de humo, una ansiedad menos –  pensé, pero no podía renunciar sinó me tocaría empezar todo nuevamente.
Una vez, una amiga me dijo que ella comprendía el por qué me sucedió ésto – entiendo su punto –  era algo nuevo que me correspondía vivir, pero siento hasta el día de hoy que en relación a esa reflexión, la pérdida es mucho más grande que la ganancia.
Necesité silencio para escuchar mis pensamientos, fui a una capilla para que nadie pueda irrumpir mi interioridad, días atrás una psicóloga que me conocía desde hace tiempo me dijo que los últimos siete años yo había experimentado duelos de diferente tipo, lo que acrecentaba mis inseguridades y es verdad – reflexione – hace siete años que me ensimismé, no he vivido triste estos años, de hecho considero que he disfrutado del tiempo pero si me guardé en una cápsula, no frecuentar a más gente de la que me sentía cómoda, no quería experimentar nada nuevo, no quise atreverme siquiera a dar un paso más en mi salud, no quería mover nada de lo que daba por seguro porque un cambio me aterraba. Entonces me dí cuenta de algo muy valioso que por fin encajó en mi corazón: yo no estaba lista para perder lo que perdí, de hecho era algo que atesoraba en mi corazón pero ahora en retrospectiva veo que mi vida y mi alma tocaron fondo y simplemente decidí quedarme sin hacer nada que pudiera exponerme, entiendo hoy que esta es la forma que encontró Dios para sacudirme, para decirme que el camino que transitaba no era el sendero que me haría feliz y tuvo que ser drástico para que yo pudiera verlo y tome decisiones que había ignorado anteriormente; si las cosas hubieran sido menos intensas o los involucrados no hubieran sido tan cercanos, con seguridad esta prueba no me habría sacudido, debía dolerme en el centro del corazón para que yo decida moverme; hoy lo comprendí, estaba perdida y necesitaba reencontrarme.
Entiendo que el dolor fue grande porque requería de mí, acciones inmensas, ahora sé que debo pasarme a la vereda de al frente.
“El mañana es hoy”, aunque nos perdimos,  hoy comprendí esa, tú frase.

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