Cápsula del tiempo

Pequeñita, hay tanto que tengo que decirte y recién en 6 años podrás leerlo y quizás unos 9 más en entenderlo.

Te conozco desde hace 26 años antes de que nacieras y es que si hay alguien que ha tenido el camino planificado eres tú, porque siempre fuiste parte de un sueño, – ¿cómo te lo explico? – conozco a tu mami desde que teníamos cinco años por ende desde siempre hemos compartido un sinnúmero de experiencias, cuándo jugábamos de pequeñas a la típica escena de todas las novelas, “la del casamiento”, tu mami representaba a la novia que entraba con su ramo al altar en donde la esperaba su oso de peluche que se supone sería tu papá; yo era quien llevaba la toalla blanca que arrastraba en el piso, que claro en nuestra imaginación era la cola del vestido, luego volaba a buscar  la flauta y me encargaba de la música de la ceremonia. Otros días jugábamos a las muñecas, ella siempre tomaba el rol de mamá del hogar y yo hacía el papel de una banquera; mientras ella peinaba a la muñeca que te representaba yo cortaba papelitos para simular que eran los billetes de mi banco; cuando jugábamos a la cocinita ella era quien preparaba los alimentos y yo era la cliente del restaurant. Como ves, tu destino sí o sí se veía venir.

Siempre tuvimos nuestras personalidades muy marcadas. Pasamos miles de millones de aventuras y fueron tan lindas que me encantaría que vivas cada una de ellas, y es que nos tomamos de la mano para salir a descubrir quienes queríamos ser cuando seamos grandes: pasamos por épocas de ser intelectuales, rebeldes sin causa, deportistas, hippies, reinas de belleza,  catequistas, farreras, conservadoras, liberales, chicas problema en el colegio y hasta presidentas del consejo estudiantil… entre muchos más… eso sí, teníamos la consigna de que lo que decidamos ser, debíamos hacerlo bien; cuando se trató de ser rebeldes en el colegio nos decían “EL GRUPO ÉLITE” por estar siempre en la luna y cuando decidimos ser un referente ganamos elecciones, competencias deportivas y coronas de belleza;  así mismo reconozco que cuando quisimos ser farreras no nos faltaron los castigos por llegar pasada la hora del permiso y es que siempre fue mejor pedir perdón que permiso.

Espero que tu mami desde ya esté ahorrando, – este será un dato de mucho interés para ti, y yo sería una tía terrible si me quedo con toda esta información – a los 13 años le regalaron un carro, el famoso “ratón” , un Renault Twingo 1998 color ladrillo pero no podía utilizarlo sino hasta cumplir los 15 años, ese era su regalo por adelantado; no puedes imaginar la cantidad de noches que hicimos pijamadas en su interior y todas las aventuras que planificamos. Llegada la fecha decidieron vender el carro y nunca lo llegamos a estrenar, entre llantos recuerdo el juramento que hizo: cuando ella tuviera una hija le regalaría un súper auto por sus 15. Anótalo.

Yo soy tu tía, pero creeme te entiendo, entiendo perfectamente lo que es estar bajo los cuidados de ella; tu mami fue quien me metió en vereda muchas veces y es que odiaba estar en cualquier clase de problema, cuando éramos del GRUPO ÉLITE nos llamaban frecuentemente al departamento de Orientación, en realidad muchas veces fuimos sin tener culpa alguna y mientras yo defendía nuestra inocencia era ella quien bajaba la cabeza y pedía disculpas por las dos aceptando cargos que no nos correspondían – sabrás cuanto quería ahorcarla, siempre se libraba del problema y me dejaba mal parada, siendo yo la rebelde que no le interesaba recapacitar. – Ni te cuento de mis enamorados, creo que nunca he tenido alguno que le agrade, decía simplemente – No es para tí – y los ignoraba a todos. Bueno no creas que todo fue mal, también hizo cosas muy buenas por mí que me hicieron socialmente importante y a esa edad eso es muy significativo, me enseñó a manejar y a bailar.

Así como tu nacimiento estaba profesado, tu matrimonio también; darnos cuenta de que no somos familia sanguinea fue un tanto dificil así que hace como 23 años tomamos la decisión de compartir nietos, mi hijo Nicolás – asi designé su nombre en algún momento – aún no ha nacido, y presiento que aun tardará en venir (esa parte no cuadra con la perfección del plan trazado), pero vamos, estamos en el 2016 y cuando decidas casarte estaremos en una época incluso de mente más abierta, hay tantos matrimonios en que la mujer es mucho mayor que el hombre y las cosas funcionan de maravilla, su caso no será la excepción.

¿Te das cuenta mi amor de cómo las cosas salen tal cual las vas soñando? Yo jugaba a llevarle el vestido a tu mami en su matrimonio y años más tarde tuve la suerte de vestirla y darle la bendición en ese gran día; yo jugaba a tener mi dinero mientras tu mami preparaba la comida en la cocinita, actualmente cuando las visito por vacaciones es ella quien me prepara mis desayunos preferidos. No tengo la alegría de verte crecer día a día, me lo estoy perdiendo, pero cuando veo tu rostro, rejuvenezco, entro en la cápsula del tiempo y me traslado a mi infancia ya que observo la misma carita que recuerdo. 

“Eres como siempre jugando te soñamos.

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