El Tornado

Cuando la pena trata de entrar a nuestra vida corremos a sellar las ventanas y a poner cerrojo a todas las puertas. Nos resistimos, sabemos que está allí afuera luchando por entrar, somos conscientes que su poder es tan grande que podría destruir las paredes que nos mantienen a salvo; corremos a escondernos en una nube de pensamientos positivos armando con ellos nuestro escudo para protegernos porque vemos que en cualquier momento las ventanas van a ceder y ese monstruo que batalla en el exterior desea entrar con fuerza avasalladora. Vemos a los dos lados buscando quien puede ayudarnos y aunque encontramos a nuestros mejores soldados sabemos que éste es un duelo, un cara a cara; así  que tratamos de ponerlos a salvo ¡y cómo no! si son nuestros mejores hombres.

El tiempo se agota, sentimos como su presencia se cola por la ventana, entra de a poco por una esquina que empieza a ceder sin darnos tiempo de ponernos toda nuestra armadura, sabemos que debemos enfrentarlo; corremos a la ventana a tratar de parchar la fuga pero es tarde, el tornado ha reventado la puerta y su fuerza nos levanta, nos sacude y expulsa contra cada una de las paredes y mientras volamos hacia ellas golpeamos todo lo que se encuentra en nuestro camino, destruimos esa torre magestuosa que nos tomó 4 meses construirla, todos los adornos que habíamos hecho con nuestras propias manos quedaron deshechos… en medio de ese infierno logramos ponernos de pié y pensar con lógica durante medio segundo cómo podemos ganar al tornado, se nos ocurre abrir la ventana trasera para que ese viento despiadado tenga por donde salir, en camino a ello encontramos nuestro escudo y con eso completamos de vestir la armadura; ¡lo logramos! el viento empieza a salir y no puede dañarnos tanto porque nuestra vestimenta completa ahora nos protege. Estando de pie damos la mejor pelea, el tornado que cada vez es más pequeño se dá cuenta de nuestro ingenio y no puede cerrar la ventana para evitar su fuga, observa y calcula como dará ahora su batalla y encuentra lo que habíamos puesto a salvo, sabe que si los protegimos con mucha reserva es porque son de extrema importancia, nuestro talón de Aquiles; va por nuestros soldados, los aprisiona y los emplea como “Caballo de Troya”. Batallamos, ahora no sólo es por nosotros sinó para poner a salvo a sus rehenes. Sabemos de corazón que si nos unimos ganaremos la batalla, somos 5 guerreros contra un viento que ahora es débil y está solamente dando guerra con el último aliento que le  queda y es que por más que ha golpeado subestimó el poder en común que tenían sus víctimas: “EL AMOR”, cada uno defendería y protegería al otro incluso exponiendose, se agarraron fuertemente unos a otros hasta que el débil tornado terminó de salir pero no por la puerta grande por donde entró, salió por la ventana.

“El amor cuando es real es indestructible e inquebrantable”

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